Libros

Henry Kamen

Poder y gloria. Los héroes de la España imperial

poderygloria.jpg  Espasa, 2010

Hay un término que define la idiosincrasia de este historiador: “también”. El autor primero nos muestra un punto de vista sobre un personaje, a continuación muestra el punto de vista contrario, pero sin anular al anterior. Y sin llegar a una conclusión que tome parte a favor de ninguno de los dos puntos de vista se termina la exposición. Paradójicamente, pues, ambos puntos de vista no se excluyen sino que se suman. Esta táctica, por un lado, confunde, porque el lector, hacia el final de cada capítulo, espera una opinión que probablemente estuviera a medio camino de las dos visiones expuestas anteriormente. Y sin embargo se encuentra con el capítulo finiquitado y con uno nuevo que comenzar. Por el otro lado, la conclusión que el lector debe asumir, lógicamente, es que la verdad pueda estar más en una colusión de visiones que en una colisión, es decir: que los puntos de vista expuestos no detraen el uno del otro, sino que ambas son partes de un todo más grande, y que finalmente es el lector el que decida a qué parte dar -sino mayor veracidad- mayor relevancia.

 

Esta manera de historiar la he visto presente en el autor en más de sus libros; sin embargo aquí, al ser capítulos relativamente cortos y centrados en personajes muy concretos, en sus vidas y obras, se hace más patente esta mecánica. Me parece que hace justicia a los biografiados, porque la historia no es solo lo que fue, sino cómo ha sido y es percibida, justa o injustamente. Y el autor no entra en si es justa o no la percepción negativa o positiva que los españoles han tenido de sus héroes, pero sí la analiza. Esta percepción es parte de la historia, y dice mucho de los pueblos cuyos héroes han sido olvidados, denostados o recordados. Y este es el principal acierto de este historiador: hacer que los protagonistas individuales de la historia, los héroes, sirvan para arrojar luz a la Historia en que ellos mismo se vieron protagonistas. Al fin y al cabo, desde Hernán Cortés y Gonzalo Fernández de Córdoba, a Spinola o el cardenal infante Fernando, no se entenderían -no tendrían sentido- sin los pueblos por quienes lucharon y a quienes representaron. Y al fin y al cabo, también, los pueblos y ejércitos que se encontraron en frente nuestros héroes de España no estaban contra ellos como individuos, no luchaban contra el Duque de Alba, o contra el Gran Capitán, o contra Hernán Cortés, sino que lucharon -todos esos pueblos y naciones- contra España, la nación a la cual estos héroes aquí biografiados representaban. Y, les hubiera gustado a los españoles de entonces o no, esa era la realidad. Lo mismo hoy, nos gusten o no, estos personajes, ellos no eran fulanito o menganito, con mayor o menor genialidad, ellos representaban a una nación.